Breve
historia de la Copa Davis
Por
Mariano Peinado
La competición de la Copa Davis, la más prestigiosa de cuantas
se celebran por equipos nacionales masculinos, tiene sus orígenes en
la rivalidad existente a finales del pasado siglo entre los tenistas ingleses
y americanos. Algunos tenistas de esos dos países se habían atrevido
a cruzar el Atlántico para medir sus fuerzas ante los jugadores del
otro continente y, se quiera o no, pese a no existir una competición
oficial, de alguna manera representaban al tenis de su país en aquellos
partidos. En 1882, los británicos ya habían puesto en marcha
una competición por equipos nacionales que les enfrentaba a Irlanda,
y que se disputaba al mejor de nueve encuentros. En 1898, después del
torneo de Wimbledon, la Lawn Tennis Association de Gran Bretaña había
propuesto a los Estados Unidos la disputa de un encuentro entre ambas naciones,
también en Wimbledon, pero los americanos estaban enzarzados en la guerra
con España y declinaron la invitación.
En 1899, Dwigth F. Davis, un americano de 21 años, graduado en la Universidad
de Harvard, después de un viaje a California decidió ofrecer
una copa para ser disputada anualmente por equipos nacionales. El 9 de febrero
de 1900, la United States Nacional Association aceptó la propuesta de
Dwigth F. Davis y el equipo de las Islas Británicas aceptó también
la propuesta.
Dwight. F. Davis mandó fundir 217 onzas de
plata a los señores Shreve, Crump, y Love, plateros
de Boston, y poner como premio, con el nombre de International
Lawn Tennis Challenge Trophy, la gran copa que rápidamente
fue bautizada como Copa Davis. Fundida y refinada,
la maciza ponchera ha pasado a la historia como el
trofeo más importante del tenis mundial junto
a los de Wimbledon.
Los británicos no pusieron excesivo empeño
por competir en los Estados Unidos con su mejor equipo
-pensaban que una segunda formación sería
suficiente-, y los dos hermanos Doherty, los mejores
jugadores europeos, declinaron su participación
debido a la magnitud del viaje. Tres entusiastas, Herper
Robert Barret, Ernest Black y Arthur Gore decidieron
asumir la responsabilidad y viajar hasta el Longwood
Cricket Club de Boston, escenario del desafío.
Los británicos embarcaron el mítico buque
Campañia y llegaron a Nueva York en la mañana
del 4 de agosto. Lejos de trasladarse con rapidez hasta
Boston para realizar los entrenamientos previos a la
competición que comenzaba el día 8, los
británicos prefirieron hacer turismo y visitar,
entre otras cosas, las Cataratas del Niágara.
Los integrantes del equipo estadounidense, el propio
Dwigth F. Davis junto a Malcom Whitman y Holcombe Ward,
llevaban semanas preparando la competición y,
adaptados a las altas temperaturas de hasta 58º,
a las pistas de hierba más alta y a las pelotas
más blandas que las utilizadas en Gran Bretaña.
En la competición diseñada en forma de
cuatro individuales y un doble, los americanos ganaron
por un contundente 3-0, a unos rivales que llevaban
20 días sin haber jugado un solo punto.
En 1901, la competición no se disputó,
pero en 1902, en Brooklyn, Nueva York, los estadounidenses
volvieron a alzarse con la victoria por 3-2 pese a
que los británicos, sensiblemente dolidos por
la afrenta de la derrota en la primera edición,
desplazaron a su mejor conjunto.
En 1903, de nuevo en Boston, los británicos
consiguieron, por fin, derrotar a los americanos y
conquistar la Copa Davis. Dada la condición
de competición challenge que Dwigth F. Davis
había conferido a su idea, los británicos
se llevaron la ponchera hasta su país, poniendo
el trofeo en juego, a partir de 1904, en las pistas
de Wimbledon.
La llegada a Europa de la Copa Davis supuso el espaldarazo
definitivo para la competición. La prueba dejó de
ser una batalla deportiva entre americanos y británicos,
y comenzó a interesar a otras naciones. En 1904,
Bélgica, Francia y Austria, aceptan el reto
de competir por la Copa Davis, aunque los austriacos
renuncian en el último instante. En una demonstración
del excelente nivel de juego que existe en Europa,
Gran Bretaña derrota a Bélgica en la
final de 1904, y a los estadounidenses en 1905 y 1906.
La aparición del equipo de Australia, que unía
a jugadores de Nueva Zelanda y Australia, acabó por
trasladar el fervor de la competición a los
cinco continentes. Hasta 1971, con interrupciones debido
a las dos guerras mundiales, la Copa Davis se convirtió en
la competición de equipos nacionales por excelencia.
Americanos y australianos fueron sus grandes dominadores
hasta 1927, cuando apareció el legendario equipo
de los Cuatro Mosqueteros de Francia, -René Lacoste,
Henri Cochet, Jacques Borotra y Jacques Brugnon- que
ganó seis ediciones consecutvas.
Tras un paréntesis de dominio británico
a finales de los años 30, Estados Unidos y Australia
se repartieron las victorias entre 1937 y 1972. Los
Jugadores australianos irrumpieron en la Copa Davis
con una fuerza inusitada, al amparo de una generación
de talentos inacabable. Pese a que algunos de sus mejores
tenistas, como fue el caso de Rod Laver y Ken Rosewall,
entre otros, decidieron pasarse al profesionalismo,
y por lo tanto quedaron excluídos por la Federación
Internacional para disputar la competición,
Australia no cesó en producir nuevas figuras,
con equipos integrados por tenistas del calibre de
John Newcombe, Roy Emerson y Fred Stolle. España,
que debutó en la competición en 1921
ante Gran Bretaña, vivió en los años
60 el boom del tenis con la aparición de Manolo
Santana, José Luis Arilla, Juan Gisbert, Juan
Manuel Couder, a los que se añadió Andrés
Gimeno una vez acabada su etapa como profesional, y
disputó las finales de 1965 y 1967, siendo derrotada
en ambas ocasiones por el equipo australiano.
En 1971, con 51 naciones en competición, y
para acabar con la enorme ventaja que el equipo campeón
tenía con el sistema challenge, ya que disputaba
la final directamente, en su terreno, y eligiendo la
superficie que más le convenía, la Federación
Internacional de Tenis (ITF) decidió abolir
la popular Challenge Round. En 1981, creó el
Grupo Mundial con los 16 mejores equipos, y distintas
divisiones de grupos geográficos que, en total,
engloban cerca de 130 naciones en nuestros días.
El pasado año, la ITF conmemoró el Centenario
de la competición. La ensaladera de plata estuvo
expuesta en los cuatro torneos de Grand Slam, y en
otros escenarios de interés, entre ellos la
pista talismán del tensi español, y se
realizaron distintos programas de promoción
de la competición. Entre esos actos especiales,
Estados Unidos disputó su eliminatoria de segunda
ronda frente a Australia en el mismo escenario donde
se disputó la primera edición del torneo,
el Longwood Cricket Club de Boston. La final de la
Davis del Centenario enfrentó en Niza a Francia
y Australia, con victoria de los aussies por 3-2. Este
año, por primera vez en la historia, la final
se ha jugado en España y hemos ganado.
Mariano Peinado
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